26 jul 2011
Vuelta
Cosas que me hacen mal...cosas que me destruyen. Y es que estar tanto tiempo a su lado, mendigando un poquito de lo que fuera..., me hizo volverme una persona bastante autodestructiva y autoflagelante. Lo admito. Todavía escucho su voz dentro de mi cabeza diciéndome que soy demasiado esto y muy poco de aquello, que debería dejar de preocuparme por tonteras (como el alcoholismo de mi viejo) y empezar a preocuparme de cosas importantes (como aparentar tener la plata que no tengo...como él). ¡Obvio! Cómo no se me ocurrió a mí antes que ese era el origen de todos mis problemas: ordeno mal mis prioridades.
En fin.
Volviendo al tema...vuelvo a esto del blog; que, a final de cuentas, es el único lugar en donde puedo desahogarme y drenar de a poco toda la ponzoña que tuve que tragarme la penúltima vez. Esa vez en que me callé lo que había dicho mil veces para no sufrir la impotencia de, por millonésima vez, no ser escuchada.
Espero no encontrar comentarios indeseados esta vez (sí, te digo a ti).
Nos vemos pronto.
13 feb 2011
Los extraños senderos del duelo...
Y de repente hay que confiar en que cuando te dejas caer al vacío va a haber alguien esperando atraparte, alguien que no va a sobrepensar el acto de abrir los brazos en el vacío para ir a cerrarlos alrededor tuyo y simplemente va a abrazarte y depositar sobre tu oído un te quiero que termina en la "o" y empezó en un remolinito de calorcito en el pecho. Así de simple y natural, como el hecho mismo de buscar en otra persona una compañía para las tardes de domingo y las noches de invierno.
La mayoría de nosotros buscamos seguridad, no nos declaramos hasta estar completamente seguros de que la otra persona también siente cosas por nosotros, no nos permitimos sentir nada por alguien que creemos nos puede dañar a futuro, y terminamos ahogándonos en nuestros propios miedos... y dejamos de vivir por querer vivir mejor.
En muy pocos días me di cuenta de que soltarse y dejar que las cosas sigan su curso es harto más productivo que luchar contra la corriente. Al renunciar a mis pretensiones de controlarlo todo las cosas salieron mucho mejor de lo que esperaba.
Las polainas eso de vivir el duelo y sus etapas, hay que vivir la vida y se acabó :D
5 dic 2010
Sin título
Mi autor favorito se obsesionó una vez con una historia y no pudo exorcizarse de ella hasta que terminó de escribir un libro de más de cuatroscientas páginas.
Yo también me obsesioné una vez y creo que esta es la mejor forma de sacármeLo del alma. Porque pasó de ser una luz a ser un agujero negro que me estaba drenando la vida. Me basta encerrarLo entre las líneas que siguen para hacerLo desaparecer.
--------------------------------------------------------------------------------------
La fuerza de sus ojos negros me envuelve, incluso ahora que no está, hasta hundirme en las profundidades de un ensueño que nunca antes experimenté. Mis músculos se tensan recordando cómo su mirada recorría mi carne, y mi boca no puede ocultar una sonrisa delatora. Estoy pensando en él.
El tiempo ha comenzado a borrar los trazos más sutiles del recuerdo, pero la médula siempre se conserva. Su olor, la textura de su pelo entre mis dedos, su cuello tenso contra mi mejilla, su cuerpo nuevo (para mí)...que tan fácilmente se amoldó al mío en un abrazo deliciosamente cálido. Su sueño sereno, tan distinto...
Incluso ahora, después de tanto tanto tiempo, un escalofrío recorre mi cuerpo. Mi estómago se revuelve, mi pecho se aprieta y las cosquillas suben hasta mi nuca, me estremezco. El instante es eterno, y mientras en mi mente revivo una y otra vez eso que mi memoria se resiste a dejar ir, el reloj se detiene, no existen los porqués.
A final de cuentas qué importa todo lo demás, si cuando su nombre roza mis labios llena el aire a mi alrededor con su efecto de talismán, de palabra sagrada.