Mientras más cuentas de redes sociales tengo, mientras más interacciones nimias tenemos...menos logro llegar a ti.
Es casi ridícula la manera en la que me vuelvo una discapacitada lingüística cuando se trata de ti. Siempre digo la palabra equivocada. La frase malinterpretable. La mirada errada...Siento que se abre una brecha inabarcable entre tú y yo...y no me gusta nada.
15 ago 2011
26 jul 2011
Vuelta
Volví al blog y a un montón de cosas más a las cuales jamás debí haber vuelto.
Cosas que me hacen mal...cosas que me destruyen. Y es que estar tanto tiempo a su lado, mendigando un poquito de lo que fuera..., me hizo volverme una persona bastante autodestructiva y autoflagelante. Lo admito. Todavía escucho su voz dentro de mi cabeza diciéndome que soy demasiado esto y muy poco de aquello, que debería dejar de preocuparme por tonteras (como el alcoholismo de mi viejo) y empezar a preocuparme de cosas importantes (como aparentar tener la plata que no tengo...como él). ¡Obvio! Cómo no se me ocurrió a mí antes que ese era el origen de todos mis problemas: ordeno mal mis prioridades.
En fin.
Volviendo al tema...vuelvo a esto del blog; que, a final de cuentas, es el único lugar en donde puedo desahogarme y drenar de a poco toda la ponzoña que tuve que tragarme la penúltima vez. Esa vez en que me callé lo que había dicho mil veces para no sufrir la impotencia de, por millonésima vez, no ser escuchada.
Espero no encontrar comentarios indeseados esta vez (sí, te digo a ti).
Nos vemos pronto.
Cosas que me hacen mal...cosas que me destruyen. Y es que estar tanto tiempo a su lado, mendigando un poquito de lo que fuera..., me hizo volverme una persona bastante autodestructiva y autoflagelante. Lo admito. Todavía escucho su voz dentro de mi cabeza diciéndome que soy demasiado esto y muy poco de aquello, que debería dejar de preocuparme por tonteras (como el alcoholismo de mi viejo) y empezar a preocuparme de cosas importantes (como aparentar tener la plata que no tengo...como él). ¡Obvio! Cómo no se me ocurrió a mí antes que ese era el origen de todos mis problemas: ordeno mal mis prioridades.
En fin.
Volviendo al tema...vuelvo a esto del blog; que, a final de cuentas, es el único lugar en donde puedo desahogarme y drenar de a poco toda la ponzoña que tuve que tragarme la penúltima vez. Esa vez en que me callé lo que había dicho mil veces para no sufrir la impotencia de, por millonésima vez, no ser escuchada.
Espero no encontrar comentarios indeseados esta vez (sí, te digo a ti).
Nos vemos pronto.
13 feb 2011
Los extraños senderos del duelo...
De súbito me encuentro feliz, y es que todo lo que hacía falta para lograr un estado de felicidad constante y bacanoso era un poquito de caos, de renuncia.
Y de repente hay que confiar en que cuando te dejas caer al vacío va a haber alguien esperando atraparte, alguien que no va a sobrepensar el acto de abrir los brazos en el vacío para ir a cerrarlos alrededor tuyo y simplemente va a abrazarte y depositar sobre tu oído un te quiero que termina en la "o" y empezó en un remolinito de calorcito en el pecho. Así de simple y natural, como el hecho mismo de buscar en otra persona una compañía para las tardes de domingo y las noches de invierno.
La mayoría de nosotros buscamos seguridad, no nos declaramos hasta estar completamente seguros de que la otra persona también siente cosas por nosotros, no nos permitimos sentir nada por alguien que creemos nos puede dañar a futuro, y terminamos ahogándonos en nuestros propios miedos... y dejamos de vivir por querer vivir mejor.
En muy pocos días me di cuenta de que soltarse y dejar que las cosas sigan su curso es harto más productivo que luchar contra la corriente. Al renunciar a mis pretensiones de controlarlo todo las cosas salieron mucho mejor de lo que esperaba.
Las polainas eso de vivir el duelo y sus etapas, hay que vivir la vida y se acabó :D
Y de repente hay que confiar en que cuando te dejas caer al vacío va a haber alguien esperando atraparte, alguien que no va a sobrepensar el acto de abrir los brazos en el vacío para ir a cerrarlos alrededor tuyo y simplemente va a abrazarte y depositar sobre tu oído un te quiero que termina en la "o" y empezó en un remolinito de calorcito en el pecho. Así de simple y natural, como el hecho mismo de buscar en otra persona una compañía para las tardes de domingo y las noches de invierno.
La mayoría de nosotros buscamos seguridad, no nos declaramos hasta estar completamente seguros de que la otra persona también siente cosas por nosotros, no nos permitimos sentir nada por alguien que creemos nos puede dañar a futuro, y terminamos ahogándonos en nuestros propios miedos... y dejamos de vivir por querer vivir mejor.
En muy pocos días me di cuenta de que soltarse y dejar que las cosas sigan su curso es harto más productivo que luchar contra la corriente. Al renunciar a mis pretensiones de controlarlo todo las cosas salieron mucho mejor de lo que esperaba.
Las polainas eso de vivir el duelo y sus etapas, hay que vivir la vida y se acabó :D
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